Boletín #21 Abril 2004 |
CRIANZA Y CONSEJOS. UNA RELACIÓN Mientras más avanzada evolutivamente es una especie en la naturaleza, más largo es su período de crianza. Por ello, los humanos somos de crianza prolongada, lo que determina un período mayor de dependencia y acompañamiento. Es necesario reconocer que la crianza implica una relación de poder, donde hay alguien que cría y alguien quien es criado; pero ésta relación debe estar enmarcada en el ejercicio asertivo de la autoridad que se fortalece en la cotidianidad con el ascendiente que los padres logran ante sus hijos, mediante el acompañamiento comprometido y afectuoso en su diario vivir como personas. Uno de los bastiones de este acompañamiento está representado por la capacidad parental para aconsejar y orientar cuando los hijos acuden en momentos de dificultad, con lesiones del cuerpo o del alma. El sabio consejo y la actitud compasiva deberán lograr allí que las situaciones problemáticas sean afrontadas y resueltas por los mismos hijos con la ayuda de los elementos aportados a su solución por los padres y acompañantes de la crianza. Lo anterior adquiere una importancia fundamental, pues en el camino hacia la autonomía dentro del proceso de crianza, el "estar ahí" de los padres debe guardar un equilibrio muy fino y sutil con el "dejar ser" a los hijos. Aconsejar sabiamente es una acción que dignifica a todos los involucrados en ella. Implica un reconocimiento mutuo que enriquece grandemente las relaciones interhumanas y por ello debe asumirse esta acción de una manera responsable y prudente. Procuremos como padres y acompañantes de la crianza que el don del consejo que ha sido inherente a la humanidad desde tiempos muy remotos, se mantenga fortalecido y vigente. Si entendemos la crianza como el acompañamiento inteligente y afectuoso a los niños en la aventura de la vida, podremos entender la gran importancia del consejo sabio, prudente y oportuno que permita orientar, educar y dirigir a los niños hacia una adultez sana y gratificante, no sólo para ellos sino también para quienes están a su alrededor. *Pediatra y puericultor
QUIEN NO OYE CONSEJO, NO LLEGA A VIEJO En la paremiología antioqueña, es decir en el tratado que estudia los dichos, refranes y modismos regionales, el mencionado arriba corresponde a una temporalidad en la cual no se discutía el recto obrar y la hombría de bien de los mayores. Circulaba, igualmente, la idea de que la palabra y su cumplimiento era una moneda de buena ley y que la honra valía más que la plata. Los adultos eran titulares de estos valores en una atmósfera social dominada por el horizonte de pensamiento religioso que retóricamente había consignado en el ethos antioqueño las palabras del rey David: et nunc reges, intelligite; erudimini qui judicatis terram, traducidas como: Ahora, pues, ¡oh reyes!, obrad prudentemente; dejaos persuadir, rectores todos de la tierra, que se recuerdan para indicar que debemos aprovechar la experiencia de los demás. Atenderla, admitiéndola como una guía para la acción. Los abuelos, los padres, los dones en Antioquia estaban autorizados a dar consejos por su modo de ser y aparecer. Por su ética. Porque creían en la continuidad entre los valores asumidos, los valores predicados y los valores vividos. Y ellos estaban convencidos de que así era, y lo remarcaban con algunas locuciones latinas: intelligenti pauca, al inteligente, pocas palabras o al buen entendedor, pocas palabras; qui aures audiendi, audiat, quien tenga oídos para oír, que oiga. Por ser, pues, figuras arquetípicas y paradigmáticas se les escuchaba, se les creía y se les seguía. Sus consejos no eran mero aire que salía por la boca. Era una existencia cualificada que se traducía en palabras, gestos, actividades, continente del cuerpo y que tenía fuerza espiritual, capaz de concretarse en un comportamiento para el día y toda la vida. La sabiduría del refrán esconde la prudencia, la sindéresis, la discreción, la paciencia para evaluar y proceder ante los asuntos de toda laya, asegurando por el tino con que se manejan, una retribución que no deja duda: una larga vida. * Profesor de la UdeA.
DEL CONSEJO AL CONSENSO "Cada época trae su afán" dice el sabio dicho popular y con él se indica que en cada momento de la historia, hay costumbres dominantes que van cambiando a medida que transcurre el tiempo. El consejo siempre ha sido muy valorado y resaltado en las comunidades, basado en que hay personas que por su edad, cultura o formación, pueden guiar a otras que no han llegado a ese nivel. Sigue teniendo validez el consejo, pero se ha modificado buscando una relación más de iguales donde las dos partes puedan exponer y debatir libremente sus ideas y argumentos. Eso es en términos generales el consenso que se basa en lograr acuerdos y así conseguir que se unan voluntades para lograr fines comunes. El consenso se basa en el respeto esencial por el otro sea quien sea, basado en el principio de igualdad que postula que en lo humano todos somos primariamente iguales. El consejo se basa en una relación de arriba hacia abajo, que con el correr del tiempo ha evolucionado a una relación en el mismo nivel. El consejo trata de enseñar al otro, el consenso busca que los dos aprendan. Los dos resultan recibiendo consejo el uno del otro. El consenso se basa en una ética dialógica tal como la proponen Habermas y Apel, en la que los contenidos se acuerden en un diálogo que debe tener estas condiciones: 1) Hay que tener en cuenta a todos los afectados en una situación. 2) Todos los seres humanos deben ser interlocutores válidos. 3) Todas las conclusiones son revisables hasta que se llegue a una verdadera "comunicación racional" 4) Todos pueden manifestar su posición. Se llega a un consenso, pero no estratégico o impuesto, sino una real convergencia ética entre todos. En todo este proceso es necesario el disentimiento que permite que el diálogo prospere, sea creativo y llegue a acuerdos. El valor ético del desacuerdo o disenso, depende de la cualidad ética del consenso. La historia está llena de hombres y mujeres que han disentido y han logrado construir nuevos acuerdos sociales para avanzar. El disentimiento debe ser pacífico, tolerante, basado en el propio testimonio. El testimonio del otro tiene tanto derecho a expresarse como el mío. Y así como yo aconsejo, debo oír consejos de los otros. Así son los consensos sociales ahora. *Profesor U de A y UPB
¿CONSEJOS DE QUIEN? La vida en comunidad y la esencia del ser humano exige y nos lleva a relacionarnos en forma permanente; podríamos decir que cada persona en su interior tiene ¨ su verdad ¨, por ello el criterio, la capacidad de juicio y la dinámica de la reflexión, son competencias de personas que han puesto su estabilidad emocional al servicio del discernimiento, del debate, de la negociación o simplemente, de la búsqueda de una alternativa mejor, según lo exija el momento. Cada persona entonces, tiene sus propias verdades. Entrar a sugerir, a aconsejar o a guiar, es una tarea, no sólo difícil, sino delicada, en cuanto no hay claves mágicas y verdades absolutas; es el estado emocional, el contexto en el que se desarrollan los eventos, los personajes involucrados, el colorido de los sentimientos... los que enmarcan el camino en situaciones en las que nos decidimos a acompañar a través de consejos a otros o a ilustrarlos para tomar partido o simplemente ayudarlos a recobrar la paz interior. ¿Consejos de quién y por qué? Sólo una vida íntegra y actuaciones acordes con ella, habilitan a las personas para ser guías o consejeros... ¡Es la vida de otros la que está en juego! Deberíamos tener un mayor criterio no sólo para aconsejar, sino para evaluar de quién recibimos ayuda. Tenemos múltiples enemigos en nosotros mismos que nos inhabilitan tanto para dar como para recibir. El deseo de agradar, el temor de quedar mal, la necesidad de escuchar solamente lo que queremos, la dificultad para expresar oposición, el miedo, la falta de criterio... todas estas condiciones personales, hacen que seamos susceptibles de manipular o de ser manipulados, de que no veamos más allá del propio interés, de que nos dejemos manejar por emociones del momento, sin posibilitar el propio desarrollo y una interacción sana y segura. Es verdad, ¡nos necesitamos! Aprendemos de otros y con otros; debería ser un reto establecer contactos sanos para forjar relaciones en las que el amor, el respeto y la firmeza vayan de la mano, y cuyo propósito sea defender la dignidad, los principios y el criterio para determinar lo que realmente vale la pena. Ante cada situación en la que nos aventuramos a ofrecer un consejo o a recibirlo, deberíamos evaluar si es verdad lo expresado, si es un acto de bondad y si es necesario; es la propia paz interior y la de otros la que está en juego. Seamos responsables para que sea un común denominador acorde con ésta actitud, bendecir la vida, perdonar mucho, saber escuchar, evaluar permanentemente lo que se hace, ser guiados por el amor y posibilitarnos escuchar lo que no podemos percibir a través de la razón; sólo así lograremos ser y hacer felices a otros, tan felices como le ha sido dado ser al hombre en la tierra. * Psicóloga
CONSEJOS SALUDABLES Desde el punto de vista de la salud, son muchos los consejos que se deben poner en práctica en el cuidado de los hijos desde sus primeros años ya que cada vez se descubren más enfermedades y trastornos que tienen su origen en conductas, hábitos y comportamientos adquiridos desde la niñez y la adolescencia. La hipertensión, la obesidad, la aterosclerosis, el infarto del miocardio, la bronquitis crónica, los problemas de espalda, los trastornos posturales, la gastritis, la cirrosis, la constipación, las alergias, los problemas dentales y periodontales, el cáncer de pulmón y de piel, son entre otros muchos, problemas de la vida adulta entre cuyas causas se encuentran factores que de manera directa o indirecta, vienen actuando desde los primeros años de la vida. En otras palabras, muchas de las enfermedades de los adultos son situaciones no resueltas o evitadas desde la edad pediátrica. De aquí surge entonces la importancia de formar en los niños y niñas hábitos saludables con respecto a la alimentación, el descanso, el ejercicio físico, posturas adecuadas, el sueño, así como la prevención del tabaquismo, el alcoholismo, la drogadicción, la bulimia, la anorexia, etc. Se trata entonces de implementar en la práctica la nueva cultura de la salud: la prevención, el mantenimiento y el autocuidado de la misma; no luchar contra la enfermedad sino contra los factores que la generan y la refuerzan. "Es mejor usar un escudo que curar una herida de lanza" reza un refrán zulú. Pero la salud no es sólo prevenir enfermedades como las anotadas. En general, todos somos conscientes del componente biológico de la salud de nuestros hijos y actuamos en consecuencia: tratamos de darles una buena alimentación, les aplicamos vacunas, velamos por su crecimiento, los llevamos al pediatra y al odontólogo cuando se enferman y eso está bien, pero la salud incluye también otros componentes igual de importantes: el psicológico y el social. Como ya se anotó, la salud y la longevidad empiezan en la niñez. La crianza que se les brinde a los hijos es tan decisiva para su salud en la vida adulta como la herencia o las condiciones físicas de cada quien. De ahí la importancia de atender también sus necesidades emocionales y ayudarles a expresar sus sentimientos. Las personas que no saben enfrentarse a sus emociones crean con frecuencia, como sustituto, una enfermedad física. Se trata entonces de construir una armonía entre lo biológico y lo psicológico mediante una actitud abierta y flexible ante la vida, con un temperamento espontáneo y extrovertido y con un mínimo de tensión, angustia e ira ante los problemas y contratiempos y para ello es necesario entonces vivir en un ambiente familiar que nos permita ser nosotros mismos y expresarnos abiertamente y esto es lo que, con hechos, se les debe transmitir a los hijos. ¿Cómo? Aceptándolos por ser quienes son, dejando de intentar criar al hijo perfecto, ayudándoles a construir su vida con dignidad, sin rótulos estigmatizantes, enseñándoles (¡y demostrándoles!) que los valores más importantes se hallan en las relaciones humanas, en tener en cuenta al otro, "sentipensar" como él, llevando la solidaridad, la tolerancia y la aceptación de las diferencias a lo cotidiano. Pero todos estos consejos son un discurso vacío si no se acompaña del ejemplo. Recordemos que todos los niños del mundo tienen algo en común: los oídos cerrados a los consejos y los ojos muy abiertos a los ejemplos. * Pediatra. Profesor Facultad de Medicina UPB
El perfil de María, la Madre del Jesús pobre del pesebre, se dibuja desde sus diferentes advocaciones:
Sí. Estas diversas acepciones caracterizan a esa Mujer por excelencia. A esa Mujer humilde, discreta, silenciosa, generosa, servicial, solidaria, acogedora, responsable, valiente, decidida, que se atrevió a jugarse hasta su propia reputación por abandonarse incondicionalmente a la voluntad del Padre. A esa Mujer fiel que acompañó a su hijo en la Cruz. A esa mujer diligente y comprometida con los intereses de su comunidad, que estuvo atenta en las Bodas de Caná a que no se agotara el vino para que no se terminara la fiesta, el encuentro, invitándonos con este gesto, a implicarnos en el alcance de la felicidad para la cual fuimos creados todos los hombres y mujeres. A esa Mujer que, a pesar de su condición de desplazada, nunca dejó morir la esperanza y que se mantuvo constante en su participación en la preservación de la vida de su Hijo. A esa Madre del Buen Consejo que nos propuso una forma existencial de situarnos en el mundo, reflejando, desde nuestro sencillo acontecer cotidiano, el rostro bondadoso y misericordioso del Dios Padre-Madre A esa Consejera, quien nos muestra el camino a seguir para vivir agradando a Dios. Que nos orienta, nos guía y nos anima puesto que nos permita constatar que sí es posible, a pesar de nuestras limitaciones como seres humanos, apostarle al proyecto del Reino que se nos ofreció en la manera como se relacionó Jesús con el otro en el nombre del Otro. Tanto en mi vida de colegiala y de universitaria como en mis quehaceres profesionales y en mi condición de esposa y madre, la Madre del Buen Consejo ha sido un referente para mí y una invitación a aprender a conjugar firmeza, coraje, bondad y complacencia. El 26 de Abril de 1969, año en que culminaba mis estudios de bachillerato, firmé el Libro Blanco, sellando, con esta firma, mi adhesión a su estilo de vida y mi promesa de tratar de hacer vida los valores que María, a través de mis educadoras, sembró en mí. A manera de símbolo, el día de mi boda, fui al colegio, vestida de novia, a depositar en su santuario mi yugo. Allí encontré, a su lado, el libro abierto en la página en que años atrás había dejado registrada mi intención de optar por su manera de ser mujer cristiana. Ante su imagen, Carlos, el ser a quien había elegido para compartir mi caminar y mi proyecto de vida, y yo, le colocamos ese nuevo reto que emprendíamos, como pareja, de conformar un hogar iluminado por la experiencia de Nazareth. Me atraía la representación de esa Madre, con esa dulce mirada que, llena de ternura, en actitud de escucha, sostiene el Hijo con sus brazos. Con el advenimiento de nuestras hijas, íbamos ofreciéndole también estas nuevas vidas y las consabidas responsabilidades que asumíamos de educarlas en la fé. Para que nos apoyaran en este reto educativo, se las hemos confiado a esas Hijas de la Compañía de María que han consagrado generosamente su vida para centrarse en el anuncio del Jesús histórico, haciendo de Él su exclusividad y teniéndola a Ella, la intercesora entre Dios y los hombres, como su guía, como su luz, como el camino, como la consejera. Beatriz Eugenia Jaramillo
ACTO DE RECONOCIEMIENTO A LA EXCELENCIA EDUCATIVA POR PARTE DE LA SECRETARIA DE EDUCACIÓN MUNICIPAL Medellín, Diciembre 11 de 2003 El orgullo profesional o institucional, a diferencia del orgullo personal, puede crear excelentes sentimientos de autoestima, de superación, de ejemplarización y muchos otras acciones positivas, para andar siempre con la frente en alto, con dignidad y respeto por lo que somos, y por los demás. El esfuerzo de profesores, estudiantes, personal administrativo y toda la comunidad del Colegio, generan un bien entendido orgullo institucional, con logros como el que este año recibimos con mucha satisfacción, la noticia de estar ocupando el primer lugar en las calificaciones de las pruebas de conocimiento que mide el Estado, por sexto año consecutivo. Sin embargo nuestro mayor orgullo se cifra en el equipo humano con el cual tenemos la fortuna de contar y cuyo comportamiento y prioridades están enmarcadas por los valores intangibles, lo ético, lo moral y otros valores que no siempre son reconocidos por la sociedad en la cual nos desenvolvemos. Creemos que nuestros valores son más trascendentes para los seres humanos que la ciencia y tecnología, las cuales, en último término, son las que más pueden medirse en los exámenes del Icfes. Al solicitar públicamente que hagamos un compromiso colectivo, con toda nuestra Comunidad Educativa, con miras a mantener los primeros lugares en el aspecto académico, igualmente debemos continuar nuestro propósito inquebrantable de solicitarle a nuestro muy querido Colegio que continúe su comportamiento de formación cristiana con los individuos y la sociedad, para que todas las personas que directa o indirectamente reciben de influencia del Colegio, adquieran o mantengan una excepcional claridad conceptual y de sentimientos hacia los valores y virtudes que generen un comportamiento intachable y transparente. En realidad en este Colegio no sólo se forman mujeres para un buen desempeño académico sino también se preocupa por formar personas con conciencia social, elemento fundamental para un adecuado desempeño de su ciudadanía y no podemos pensar en un buen ciudadano que no tenga proyección social. Todos sin excepción somos testigos del permanente interés del Colegio por desarrollar en las niñas la vocación por el trabajo en favor del otro, especialmente de los menos favorecidos y éste es en realidad nuestro verdadero orgullo. El sustrato de este proceso de formación de ciudadanas, son los valores que se inculcan en el Colegio y que no sólo son objeto de teorización sino que tienen plena aplicación de su diario vivir, característica que no sólo se da en las niñas, sino que obviamente estas tienen un referente pleno en sus profesores y directivos. Hoy la Junta Directiva de la Asociación de Padres de Familia quiere felicitar y hacer un reconocimiento, en primer término, a la Rectora del Colegio, Madre Lucila Velásquez Uribe, por hacer de este Colegio un templo de formación en valores e intelectual como ninguno, espacio absolutamente necesario para formar mujeres suficientemente preparadas espiritualmente que hará que la educación académica propugne por fines éticos y morales, los que les permitirá ser mujeres mas íntegras, mas sociales y mas universales; felicitar también al cuerpo profesoral, porque son ustedes artífices directos de los logros que estamos acostumbrados a obtener y felicitar muy efusivamente a nuestras Alumnas Bachilleres porque son en realidad las que obtienen el puntaje con sus pruebas, que hacen merecedor al Colegio del Premio que hoy se le concede, y también tenemos que incluirnos nosotros Padres de Familia en este acontecimiento porque hemos apoyado decididamente el proceso de la Excelencia Académica que se vive en este Colegio, que hace que hoy el Señor Secretario de Educación Municipal Dr. Enrique Batista Jiménez nos rinde un merecido homenaje y vuelvo a preguntarme dónde radica el éxito de este Colegio? y la respuesta la encuentro en las palabras que expresó recientemente la Madre Lucila Velásquez Uribe, al expresar ella que el éxito radica en la virtud de la constancia pero realmente pensada y concebida en el ritmo personal de sus alumnas, pero también advirtió que sólo con esfuerzo se construye la persona y el país. Con orgullo institucional queremos compartir con todos nuestros amigos estos logros, pero con humildad personal, como virtud que debe caracterizar a los verdaderos maestros, nos comprometemos a continuar luchando con toda la fuerza de nuestro espíritu para cumplir la misión con que nos hemos obligado con nuestra sociedad. Termino estas palabras agradeciendo la presencia del Señor Secretario de Educación Municipal y expresando: ¡Viva la Comunidad Educativa del Colegio de la Compañía de
María¡ Muchas Gracias. JORGE HERNÁN JIMÉNEZ J. |